Happy group of friends with their hands together in the middle.

Soy adolescente

¿Qué es el Programa de Juego responsable del IPLyC S.E.?

Logo Juego Responsable

El Instituto Provincial de Lotería y Casinos es una empresa del Estado provincial comprometida con su responsabilidad social y las buenas prácticas en los juegos de azar.

Por ello, en el año 2005 se creó un área específica dedicada a la promoción de un juego saludable, y la prevención del juego problema y el juego patológico, generado por el uso desmedido del juego de apuestas.

El Programa de Juego Responsable, está integrado por psicólogas especializadas en esta problemática y trabaja en una serie de líneas de acción: charlas de prevención de adicciones, talleres, concursos, capacitaciones e intervenciones urbanas dirigidas a toda la comunidad. Asimismo, se realizan acciones dirigidas a detectar en forma temprana el uso y abuso del juego de apuestas; a los fines de intervenir, por medio de la orientación, asesoramiento y la derivación a tratamiento.

Algunos de los motivos que se relacionan, en base a lo que indagamos, para acercarnos a entender por qué los juegos de apuestas se convirtieron en una actividad tan elegida por su generación en el contexto actual y por qué se está dando esto ahora y no antes, giran en torno a:

El consumo como protagonista y la hiperconectividad

Si analizamos la realidad actual, podemos darnos cuenta que estamos atravesados por ideales que fomentan la sobrevaloración del dinero por sobre todas las cosas, y la obtención de satisfacción y placer inmediato, lo más rápido y con menor esfuerzo posible, así como también estar lo más actualizados en lo nuevo, y lo “mejor” según lo que la sociedad lo dictamine. ¿Pero cómo combinamos eso? ¿Que lo que logra sea inmediato y a la vez lleve menos esfuerzo? ¿Y que lo que logre tenga un valor económico?.

El acceso a los dispositivos electrónicos es visto como un camino rápido para acceder a ello, y en este punto, muchas veces los juegos de apuestas online son elegidos bajo la falsa creencia de “me puede generar una ganancia de dinero segura” e inmediata, sin medir los riesgos a los que se pueden exponer.

Hoy por hoy, nadie es ajeno a esta realidad, ante la necesidad de consumir para obtener placer y dinero en forma rápida los jóvenes no están haciendo nada diferente a lo que la sociedad les muestra cotidianamente, que los adultos también realizan muchas veces. Entonces, consumen todo aquello que le asegura placer rápido: videojuegos, redes sociales, compras, apuestas.

Publicidad y mensajes de influencers

Si nos ponemos a pensar un poco, cuantas veces nos vemos movidos a tomar decisiones o cuestionar nuestra vida o las cosas que elegimos hacer en base a lo que observamos de la vida de los demás, ya sea través de las redes o los diferentes medios de comunicación, como por ejemplo a través de los mensajes de influencers, que actúan como guía muchas veces de un proyecto de vida que queremos lograr. Sobre esto, Sánchez Pardo (2017) plantea que la publicidad actúa como un agente de socialización al transmitir valores, creencias y pautas de comportamiento o ideas. El tema está en poder aprender a distinguir, en lo que vemos, entre lo que es real y no, lo que me suma en mi vida y lo que no.

Ahora bien ¿Cómo distinguimos que los que observamos a través de la virtualidad es completamente real o no? Y también nos invita a preguntarnos: esto que estoy eligiendo ¿por qué lo hago? ¿Qué me hace sentir? ¿Trae un beneficio a mi vida o lo realizo porque la mayoría lo hace?

Relato de COSCU, sobre su experiencia con las apuestas:.

Algo que funciona como una brújula en nuestra vida, para replantearnos lo que elegimos y lo que queremos cambiar porque sentimos que ya no nos suma o no nos lleva a donde queremos llegar, es el “malestar”. Lejos de ser visto como algo negativo, es en realidad una incomodidad necesaria, ya que nos invita a pensar en cómo estamos llevando nuestra vida, es un llamado de atención a cambiar algo que no nos está haciendo bien. Y cambiar algo, a veces no es tan sencillo, sobre todo si lo venimos repitiendo hace mucho y estamos influenciados por mandatos e ideales sociales (lo que vemos en las redes sociales, lo que aprendemos en nuestra familia, lo que hacen la mayoría de nuestros amigos, etc.) Por eso, en un proceso de cambio, ya sea de pensamiento y de acción, pedir ayuda fortalece esa decisión. No siempre podemos lograr todo solos, y poder conversar con alguien o pedir ayuda para dejar eso que ya no quiero es un acto de amor propio también. Entonces si yo estoy eligiendo las apuestas como una actividad frecuente y esto me está generando algún tipo de malestar, ya sea nivel emocional (ansiedad, tristeza, desconcentración, aislamiento, etc.) o económico (pérdida de dinero constante, deudas, plata prestada para jugar, etc.) ¿no sería acaso esto una señal? ¿Qué lugar está ocupando el juego en mi vida? ¿Estaría tapando otra cosa? En algunas ocasiones el juego de apuestas se convierte es un escape de otra situación que no podemos resolver y que nos puede estar generando incomodidad, es por eso que el detenernos a mirar eso que nos molesta es el primer paso para cambiar el rumbo, y el diálogo y la ayuda, el acompañamiento necesario.

En este proceso de introspección y de reconocimiento pueden surgir emociones que desestabilizan: es normal sentir miedo, sentir vergüenza, inclusive decepción, pero que eso no se convierta en un obstáculo para poder hablar o pedir ayuda. ¿Por qué? Primero porque sentir eso no significa algo negativo, al contrario, es el primer paso para salir de una situación que reconozco que no me hace bien, y segundo, porque todos, en condición de seres humanos, estamos atravesados por esas emociones en alguna instancia de nuestras vidas y necesitamos contención, que nos escuchen y nos comprendan no importa la edad que tengamos ni la situación que estemos atravesando. Entonces, cuando nos invada la duda o el miedo de poder contar lo que nos pasa, recordemos que reconocer y poder hablar de ello ya es un acto de valentía, y que siempre en algún contexto, habrá alguien quien esté dispuesto a ayudarnos (ya sea en la familia, en la escuela, en el grupo de amigos, o en cualquier otro sitio donde sintamos confianza). Los invito a escuchar el relato del periodista deportivo Nicolás Cayetano, quién cuenta su experiencia.

Otra herramienta poderosa es el pensamiento crítico, entrenarlo refuerza la capacidad de toma de decisiones de forma consciente, a los fines de poder distinguir aquello que nos suma en la vida o puede implicar un posible peligro si no tomo los recaudos correspondientes.

El pensamiento crítico es la capacidad de analizar, evaluar y cuestionar lo que vemos y escuchamos. Es el proceso que nos invita a dudar, a repensar las afirmaciones que en la vida cotidiana suelen aceptarse como verdaderas. Por ejemplo, respecto a los juegos de apuestas, detener a peguntarnos ¿es seguro ganar dinero con los juegos de apuestas? Esto que estoy eligiendo hoy, ¿qué consecuencias puede tener? ¿Qué pasa cuando un jugador solo tiene en cuenta lo que gana y no lleva un registro de lo que pierde? Si realmente el juego garantizara ingresos de dinero seguro ¿cómo crees que sería nuestra sociedad? ¿Existiría el trabajo como lo conocemos hoy?

Conocer la etapa de vida que estamos transitando es sumamente importante para entender nuestro comportamiento y como nos sentimos ¿A las otras personas les pasará lo mismo que a mí? ¿Es normal que me pase esto? A medida que vamos creciendo siempre aparecen interrogantes sobre la vida, sobre si lo que decido hacer lo estaré haciendo bien, o si las decisiones que tomo son correctas o no. La realidad es que no hay una receta que garantice que lo puedo hacer todo correcto, aprendemos a través de los errores, es decir, que es normal equivocarnos y también es natural pedir ayuda. No siempre vamos a poder con todo solos, y tener apertura a escuchar a quienes nos quieren ayudar es importante.

Para conocer mejor la etapa que están transitando deben saber que, si bien nuestra conducta y la manera que nos sentimos y manejamos nuestras emociones van a estar influenciadas por nuestra experiencia de vida, nuestra historia y el entorno que nos rodea, también existen aspectos biológicos que van afectar nuestro comportamiento y desarrollo.

La adolescencia es una etapa clave del desarrollo, donde van a experimentar grandes cambios físicos, sociales y psicológicos.

 Chóliz y Lamas (2017) señalan un aspecto neurofisiológico característico de la adolescencia: es un periodo de especial vulnerabilidad para cualquier tipo de adicción, debido a que todavía no se ha completado el desarrollo neurológico de los centros cerebrales que rigen las funciones ejecutivas (planificación, valoración de consecuencias de los actos, etc.), que son las que protegen de eventuales problemas adictivos (p.37). El cerebro culmina su desarrollo y maduración entre los 25 y los 30 años, y la parte del cerebro detrás de la frente, que se llama corteza prefrontal, es una de las últimas partes en madurar. Esta área es responsable de habilidades de planificación, atención, concentración, resolución de problemas y el control de los impulsos.

Justamente por estar en esta instancia transicional, donde aún no se han completado procesos claves para su desarrollo y su identidad, es que desde el mundo adulto intentamos acompañarlos en este camino, a través del diálogo, la supervisión y la orientación, hasta que completen su desarrollo y tengan las herramientas para lidiar con la realidad de la sociedad y la toma de decisiones.

Los invito a que podamos entrenar el pensamiento crítico, que hablamos en el bloque anterior, y analizar lo que desplegamos en este apartado con el siguiente video:

Al analizar la temática del juego de apuestas es importante diferenciarlo de otras formas de juegos. El juego desempeña varias funciones importantes en nuestras vidas, según sea la etapa del desarrollo y los contextos que estemos transitando.

En la infancia a través del juego, desarrollamos habilidades cognitivas, emocionales, sociales y físicas. Jugar nos permite explorar el mundo, experimentar con diferentes roles, situaciones y adquirir conocimientos. Y en la adolescencia, el juego se mantiene como una función que acompaña el desarrollo, aunque en menor medida que en la niñez. Y continúa siendo un elemento importante en la adultez: el juego es un canal para conseguir placer, conectar con otras personas, con nosotros mismos, aprender, sorprendernos, etc.

Entonces el juego desde pequeños influye en nuestra vida, sobre todo en lo que tiene que ver con el entretenimiento. Ahora bien, ¿cuándo el juego deja de ser divertido? Cuando nos lastima, nos perjudica, cuando nos genera un malestar y nos altera emocionalmente, allí es donde tengo que prestar atención a la actividad que estoy eligiendo para entretenerme.

Dentro de las miles de variantes del juego está el juego de apuestas que es una actividad de ocio, pero que implica el uso de dinero para poder realizarlo, a diferencia de otros juegos.

Los juegos de apuestas son aquellos que dependen del azar, donde el jugador no controla el resultado y los resultados son aleatorios, como, por ejemplo: maquinitas tragamonedas, bingo, dados, etc. (Garrido, Jaén y Domínguez, 2004). Se arriesga dinero o algo de valor a una actividad en la cual la posibilidad de ganar o perder es incierta e irreversible (Brizuela y Cía, 2008).

Aquellas personas que utilizan este tipo de juegos de forma ocasional, es decir, que juegan de vez en cuando para entretenerse o compartir con allegados, controlando su manera de jugar, en relación al dinero y tiempo que usa en la actividad, son considerados jugadores recreativos. (Brizuela y Cía, 2008).

Ahora bien, cuando el usuario tiene una conducta de juego frecuente, con un gasto de dinero que excede sus posibilidades, pudiendo en ocasiones generar problemas (no graves), ya sea económicos, laborales y/o con sus vínculos, ya estaríamos refiriendo a un jugador problema. (Brizuela y Cía, 2008).

Ahora un jugador patológico hace referencia a alguien que se caracteriza por tener una pérdida de control en su forma de jugar, donde suele estar presente pensamientos de optimismo desmedido (“seguro sale mi número”, “hoy recupero lo que perdí”) y creencias supersticiosas (uso de cábalas, acariciar las máquinas, creer que un sueño puede dictar los números ganadores). Debido al aumento de tiempo y dinero usado en la actividad, se generan graves problemas en la vida de la persona. (Brizuela y Cía, 2008).

El tiempo que toma, pasar de ser un jugador recreativo a ser uno problema puede ser muy corto, pero todo va depender de la frecuencia con la que se juegue. Hay testimonios de personas que en el lapso de dos años ya desarrollaron una adicción propiamente dicha a los juegos de apuestas, es decir, que de jugador recreativo (sin problemas) a jugador patológico (ya una adicción) le tomó 24 meses.

¿De qué depende de que una persona desarrolle una adicción al juego? De muchos factores, pero está comprobado que uno de ellos es la exposición en edades tempranas a una actividad con características adictivas, no solo aumenta el riesgo de desarrollar un problema con el juego en la adultez, sino que el riesgo de generar una dependencia más rápida a la actividad aumenta, debido a las áreas cerebrales del control de la conducta aún están en desarrollo. Analicemos el siguiente video:

¿Cuál es la diferencia entre un adulto que decide jugar y un adolescente? ¿Un adulto puede desarrollar conflictos con el juego? Si, va depender de muchos factores pero no está exento ,la diferencia es que tiene un cerebro biológicamente desarrollado, donde las habilidades para el manejo y el control de la conducta tienen otro nivel de madurez, que permite tener más herramientas para poner límites a la hora de tomar decisiones ( ejemplo no voy a seguir jugando porque esta plata la tengo que usar para otra cosa), lo que no significa que un adulto no pueda desarrollar un problema con el juego, hay personas adultas que desarrollan una patología con el juego de apuestas por muchos motivos, pero la diferencia con el cerebro adolescente es que, al estar aún en desarrollo , esas habilidades de control de los impulsos y de la conducta están madurando, entrenándose, por eso les cuesta más poner un límite ( a veces lo tiene que poner el adulto)o reaccionan más impulsivamente. Esto no quiero decir que el adolescente sea menos hábil que un adulto, lejos de ello ustedes cuentan con un cerebro más flexible, que les permite ir entrenando su conducta y modificarla, están CRECIENDO. Es por ello que es tan importante a que estímulos nos exponemos en edades tan tempranas.

El juego de azar implica gastar dinero o algún bien de valor en una actividad en la cual la posibilidad de ganar o perder es incierta. Entonces, no hay manera de garantizar que el dinero usado sea recuperado. Por tal motivo, los juegos de azar no se promocionan como una forma segura de ganar dinero, sino como una alternativa de entretenimiento, si es que este tipo de juegos son divertidos para el usuario (jamás menor de 18 años).

Si realmente el juego garantizara ingresos de dinero seguro ¿cómo crees que sería nuestra sociedad? ¿Existiría el trabajo como lo conocemos hoy?

Ahora bien, ¿qué pasa cuando el jugador solo tiene en cuenta lo que gana y no lleva un registro de lo que pierde? Un premio eventual no significa una tendencia que se mantenga permanente en el tiempo. Sino, haz una lista de personas que conozcas que vivan bien, con buena calidad de vida, usando al juego de apuestas como forma de ganar dinero seguro.

Además, la forma en que se obtiene el dinero para jugar es importante, y puede ser un elemento de prevención para evitar problemas de consumo con las apuestas. Porque muchas veces, debido al esfuerzo y la cantidad de horas laborales que requiere reunir el dinero necesario para vivir, y sostener la calidad de vida de uno, es que se piensa dos veces antes de gastarlo y cómo hacerlo. Ahora bien, ¿pensemos qué sucede cuando el dinero no es producto del esfuerzo, o bien cuando gastarlo no afecta la calidad de vida de la persona, porque hay otros que pagan por dicho estilo de vida? ¿Jugarían esas personas con cautela?

ENTONCES, ATENCIÓN CUANDO ESCUCHES O LEAS FRASES FALSAS COMO ESTAS:

“Cuando apostás ganas seguro”

“Con un solo premio recuperas lo perdido”

“Si seguís apostando recuperás lo perdido”

“Si se mucho sobre lo que apuesto, seguro gano”

Hace muchos años, el psicólogo Skinner, descubrió este sistema que fomenta cambios conductuales a través de experimentos con ratas, donde les presentaba la posibilidad de una recompensa (comida) a cambio de que realicen una conducta (tocar una palanca). En los experimentos, Skinner notó que si siempre recompensaba (darles la comida) a las ratas luego de que tocaran la palanca, en algún momento dejaban de tocarla, porque se sentían llenas. Entonces, probó recompensarlas o darles la comida, no siempre que tocaran la palanca, es decir, de manera aleatorio. Y es allí cuando vio que las ratas presionaban la palanca insistentemente, expectantes de que en algún momento caiga la comida, aunque a veces no se les daba más. Aun así, ellas seguían presionándola.

En los juegos de azar o apuestas se reproduce este mecanismo, porque el jugador no puede saber cuándo saldrá el resultado buscado. Entonces, repite su conducta a la espera de obtener este premio o acierto. En las redes sociales también podemos verlo, porque los likes o comentarios, llegan de manera aleatoria, y cuando llegan generan micro chispazos de dopamina, de placer y que nos hace querer entrar a ver cada rato la publicación que subimos para poder verificar si hay otro “me gusta”, y por más que no nos llegue una nueva notificación, la satisfacción de entrar a ver ya está presente.  Todas estas actividades, apuestas, videojuegos, redes sociales generan mucha dopamina, de manera rápida y sin mucho esfuerzo, placer express, y de allí el por qué repetir una y otra vez la actividad. Aunque no sepa el usuario cuándo llegará la recompensa/placer, sabe que llegará si repite y repite su conducta.

Para comprender mejor analicemos los siguientes videos:

La principal diferencia entre las plataformas legales y las ilegales, es que estas últimas no restringen la oferta en protección de los menores de edad. Para identificar las plataformas autorizadas se puede observar en su dominio la terminación “.bet.ar”, lo que garantiza que son juegos online autorizados.

En las plataformas legales, los entes reguladores priorizan el cuidado al jugador, es por ello que se prohíbe el acceso a menores de edad, la identidad de los usuarios es verificada por el RENAPER (Registro Nacional de las Personas) para asegurarse que la persona que se registra sea quien dice ser. Además, los usuarios pueden acceder a información útil para mantener un juego saludable/responsable, consejos, autotest, línea de atención, acceso al historial de usuario; además de implementar medidas de autolimitación para que los jugadores elijan límites de dinero a apostar, a depositar, a perder, como también acceder a la autoexclusión como herramienta complementaría de ayuda para las personas que reconozcan que están teniendo problemas para controlar la actividad, y opten no jugar más y le sea denegado el ingreso a las plataformas de juego. Las páginas de juego ilegal carecen de este tipo de prevenciones.

Las plataformas ilegales generalmente utilizan la modalidad de captación de apuestas a través de los denominados “Cajeros Virtuales”. Esta figura del “cajero” suele ser ejercido por personas mayores como por menores de edad en ocasiones, recibiendo comisiones a cambio de las tareas que realizan, siendo la principal función, captar apuestas a través de redes sociales (Instagram, TikTok, Facebook, WhatsApp).

En algunos casos, son los cajeros quienes tienen a su cargo el pago de los premios, aunque usualmente se producen estafas no abonando los mismos premios, ya que, por su carácter de ser ilícitos, los usuarios carecen de la posibilidad de efectuar reclamo alguno ante estos fraudes.

ENTONCES, TENÉ EN CUENTA QUE:

01

Si no termina en .bet.ar es ilegal.

02

Si te envían un link por WhatsApp para jugar o crear tu usuario, es ilegal.

03

Tu dinero y tus datos personales no están seguros.

Es importante destacar que el Código Penal de la Nación en el artículo 301 bis estipula que “será reprimido con prisión de tres (3) a seis (6) años el que explotare, administrare, operare o de cualquier manera organizare, por sí o a través de terceros, cualquier modalidad o sistema de captación de juegos de azar sin contar con la autorización pertinente emanada de la autoridad jurisdiccional competente”.

El juego patológico o ludopatía (como se conoció socialmente por muchos años) , en el DSM-5* (2014) es considerado una adicción comportamental, una enfermedad o trastorno adictivo, que provoca un deterioro o malestar clínicamente significativo y se manifiesta porque el individuo presenta cuatro (o más) de los siguientes criterios durante un periodo de 12 meses:

No implica ausencia de problema o gravedad leve, en los casos de coincidir en algunos o varios síntomas en un lapso de tiempo menor a 12 meses.

Esto quiere decir que por más que un individuo no tenga todos o la mayoría de los síntomas, no significa que el juego no le esté afectando. Si la actividad empieza a generar malestar en el algún aspecto de la vida (ya sean deudas, conflictos con seres queridos, ansiedad, miedo, entre otros) es sumamente importante dejar la actividad y pedir ayuda, para que el juego problema no avance a un juego patológico en un futuro.

* Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders, Fifth Edition – En español: Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales, quinta edición.

Algunas personas comienzan jugando y empiezan a perder el control con esta actividad, en muchas ocasiones bajo la influencia de un pensamiento ilusorio de que realmente se puede ganar dinero fácil apostando, que se pueden crear estrategias para lograr un resultado asertivo, por ejemplo: yo sé mucho de deportes, por ende, elijo las apuestas deportivas para jugar porque seguro gano, cuando nos estamos olvidando de un elemento clave en todo este proceso EL AZAR. Yo puedo tener un gran conocimiento del equipo de futbol que está jugando, pero jamás puedo saber con certeza como se va desarrollar un partido.  En determinados casos, se va tejiendo como telaraña de pensamientos irracionales que tienen que ver con la idea de que se puede controlar la suerte, entonces la persona se focaliza solo en la pocas veces que obtuvo ganancias, pero sin analizar en la cantidad de veces que fue perdiendo dinero en las sucesivas apuestas que fue realizando, generándose así, no solo un problema económico, sino una dependencia progresiva y muy silenciosa. ¿Cuándo hace ruido? Cuando empieza el displacer: los nervios, la ansiedad por jugar constantemente, los cambios bruscos de temperamento cuando pierdo, las deudas y los problemas de dinero, las mentiras. Y cuando esto continúa en el tiempo, y la persona no lograr identificarlo o pedir ayuda, puede desembocar en una adicción propiamente dicha: un juego patológico.

Ahora para llegar a eso influyen muchos tipos de elementos, no es únicamente el juego por si solo (el juego es solo una actividad) sino es el vínculo que establece la persona con el juego.  ¿Qué lugar pasar a ocupar esa actividad para la persona?

La base en cualquier situación que genera malestar tiene que ver con una raíz emocional. Recordemos cuando hablamos al principio de las herramientas que orientan, el malestar actúa como una brújula para indicar que algo no está bien. Prestar atención al dolor, la ansiedad, el miedo, la vergüenza, etc., nos permite advertir que algo necesita de nuestra atención, algo no nos está haciendo bien, tanto afuera como adentro nuestro. Nuestras emociones dan avisos, nos informan sobre cómo estamos de acuerdo a lo que vamos viviendo, pensando. Y aunque no nos guste estar incómodos, la realidad es que no hay otra manera de enterarnos que algo no nos suma, algo no nos hace bien, o algo precisa un cambio. Pero para que ello tenga sentido, y avancemos a un cambio, es preciso prestar atención. ¿Cómo? Dando lugar, validándolo, aceptando que esa emoción está ahí. Solo cuando aceptamos algo, podemos avanzar a entender ¿por qué siento esto? Y aquí entran los pensamientos, que ponen palabras a las sensaciones. A partir de allí, podemos entender por qué sentimos algo, por ejemplo: entiendo que este dolor es porque extraño a mi amiga que se mudó a otra ciudad; o bien cuestionar eso que siento, por ejemplo: entiendo que este dolor es porque extraño a mi amiga que se mudó a otra ciudad, más ya pasó 6 meses que se fue y no me abro a conocer nuevas personas, y no da que siga así, no me siento bien así.

Primero, registro lo que siento o pienso (lo que registre primero), aceptó que eso es mío y que está ahí (sea agradable o desagradable, todo es útil, porque habla de mí), busco entender por qué pienso o siento eso, con el fin de aceptarlo o bien cuestionarlo. El objetivo: conocerme y aceptarme en las fortalezas y en las debilidades, para tener más seguridad de mí mismo, de quien soy, que no soy, qué quiero ser.

Hacerse la pregunta: ¿qué me pasa? Es una oportunidad para identificar problemas e iniciar el proceso de resolución. Pero para resolver algo, primero debo verlo, aceptar que está ahí. Y la incomodidad o malestar, es la señal de alarma para que paremos y empecemos a averiguar que lo está generando y que se puede hacer con ello.

Cuestionar nuestras decisiones es una oportunidad para cambiar. Lo que antes te resultaba bien, que te hacía sentir bien, no tiene que ser así para siempre. Porque nuestras realidades cambian constantemente, el entorno y las personas que nos rodean. Preguntarse si tengo o no un problema, con algo que estoy haciendo o consumiendo, ayuda a prevenir problemas mayores. Porque no se trata de ser perfectos y no cometer errores nunca, se trata de entender que, en el camino de la exploración y la puesta en acción de nuestra persona, hacemos o vivimos cosas que no nos suman, que no nos hacen el bien que pensamos en un inicio. Y no se trata de echar culpas, sino de poner la energía en redireccionar el timón hacia donde nos sintamos mejor, siempre en respeto de los demás. Todos cometemos errores, y hasta el final de nuestros días será así, pero lo interesante es darse la oportunidad de aceptar ello, y buscar ser quien queremos ser, aceptando nuestras fortalezas y debilidades.

Si de apuestas se trata, antes de los 18 años no es una opción de diversión recomendable. ¿Por qué? porque es una actividad con características adictivas que implica uso de dinero para su ejercicio. Los juegos de azar usan un sistema llamado “recompensa variable intermitente”, que favorece procesos de repetición de conducta, porque el sujeto está expectante a recibir un premio o acierto, el cual es imprevisible pero intenso en su placer. Nos volvemos dependientes de sentir placer, rápido y en cualquier momento. Y esto hace difícil el tener momentos a solas con nuestros malestares, nuestros problemas, porque estamos anestesiando las señales de alarma de que “algo no anda bien”, con placer y placer que proviene de elementos tecnológicos como las pantallas, las apuestas, los videojuegos, las redes sociales, etc.

Video “Psiquiatra Marian Rojas Estapé”.

Entonces, si te encuentras usando estas actividades de juegos de apuestas realiza este autotest y conoce cómo te está afectando:

AUTOTEST

SELECCIONÁ LAS OPCIONES EN LA QUE TU RESPUESTA ES AFIRMATIVA

Tres o más respuestas afirmativas, podría indicar la presencia de un JUEGO PROBLEMA. A mayor número de respuestas afirmativas, se infiere mayor severidad del problema.